miércoles, 18 de junio de 2008

Reflexión cuasi-futbolística

Esta es la escena. Sentados a la mesa a la hora de cenar. La televisión retransmite el partido Grecia-España. No le prestamos demasiada atención, sabemos que pase lo que pase no nos va a influir.

Uno de los comensales comenta en voz alta, por enésima vez en el día de hoy: "Holanda debería haberse dejado ganar, no nos reiremos tanto cuando tengamos que jugar contra Italia." Todo el mundo asiente.

Es curiosa la forma de pensar del ser humano. No confiamos solo en lo bien o mal que se nos da algo (ya no hablo solo de futbol) sino en lo bueno o malo que sea nuestro contrincante. Se nos enseña a poner la zancadilla en el momento clave (o por lo menos a no advertir de ello), a pisar cabezas siempre que sea posible, a aprovcharnos del más débil.

Claro que es más fácil que España gane a Rumanía que a Italia, todos lo sabemos. Pero paremos un momento a pensar... ¿De verdad el orgullo y la alegría serían iguales en un caso que en otro? ¿Qué me dices de la gloria con la que se cubriría nuestra selección si (por casualidad, todo hay que decirlo) ganase a la selección italiana?

Pero en la mente de todos solo existe el ganar. Ganar a toda costa. Y cuanto más facil resulte, mejor.

En fin, sólo me queda desear que gane el mejor.

Alea jacta est.

1 comentario:

Mau dijo...

Pero no olvides que ante el destino y lo que supuestamente es seguro, David tumbo a Goliat. El Debil siempre juega con la ventaja del orgullo del fuerte, ambos dos juegan al mismo juego, y en los dos casos apuestan igual de fuerte, uno tiene mucho que ganar si gana, y bueno, el otro es seguro que gane, pero en el caso de perder... nunca hay que olvidar la fortuna, al cual favorece siempre al audaz, sea grande o sea pequeño y si la vid nos pone la zancadilla, o el vecino o el cuñado, o lo hacemos nosotros, es para sorprendernos cuando el otro salta, nos mira y nos dice, ahora te toca a ti.