jueves, 10 de julio de 2008

Nubes grises en verano (3)

Ninguno de los dos se volvió para ver quién era el conductor del coche que se había detenido tras ellos. Lo sabían de sobra.

Los pasos se aproximaban cada vez más a la pareja. Estos, impasibles, continuaban con la vista fija en las lejanas luces de la ciudad, imaginando que eran aquellas estrellas que les habían sido arrebatadas.

Ella acercó su mano a la de él, quien la cogió de la misma forma en que cogería el tesoro más valioso del universo. Los dedos de ambos se entrelazaron, asiéndose con fuerza el uno al otro, como quien se sujeta a la roca en un intento desesperado por no caer al vacío.

Los pasos se detuvieron y el silencio volvió a hacerse soberano de aquella lóbrega noche, solo durante unos segundos, después de los cuales el sonido sordo de dos percutores anunció el final.

El tiempo pareció detenerse, las mismas imágenes se reproducían en la mente de los tres, fotografías borrosas que parecían haber sido tomadas hacía siglos. Parecían superponerse unas a otras, contando una historia que quizás ninguna otra persona llegaría a conocer jamás. Una mujer maltratada, prácticamente recluida por su marido. Un hombre dispuesto a todo por liberarla. El amor verdadero eclipsado por el temor.

Tres vidas destrozadas.

Dos disparos casi simultáneos.

Un coche alejándose.

Ni un solo remordimiento.

2 comentarios:

EL INSTIGADOR dijo...

Creas unas atmósferas cargadas que me encantan. ¿Te has planteado escribir una novela? Te auguro éxito.

Besos

Señorita Rock'N Roll dijo...

Gracias Instigador. Dedicarme a escribir es uno de mis proyectos a largo plazo, de momento me conformo con este pequeño reducto en la red de redes.

Un saludo